Me puedo definir como una persona solitaria, aunque esté rodeada de personas, y sin ánimo de menospreciarlas, irremediablemente termino y vivo caminando por esta vida solamente con mis creencias e ideas.
Y me percato de que este es el gran riesgo de pensar en soledad, y es el hecho de no saber si estás totalmente errado o completamente en lo correcto y aquí es cuando llega el momento clave donde debemos contrastar nuestras ideas con las del resto del mundo, con la madurez de aceptar que podamos estar equivocados. Y aunque este sea el punto clave, es donde todos se caen, y no me refiero a mí porque gracias a la vida he aprendido a aprender.
Lo cierto es que no todas las personas saben aceptar el hecho de que simplemente pueden estar errados, y lo más importante no es aceptarlo, sino entenderlo y tratar de mejorar y hacer que tu opinión y creencia sea correcta ahora, y no me refiero "correcta" a los ojos de alguien más, sino que respete un punto medio donde seas fiel a ti mismo como a la humanidad como unidad que compone el mundo.
Y si todas las personas, sin excepción, fuesen ahora capaces de dialogar e intercambiar opiniones, con el puro objetivo de conocer y mejorar, definitivamente que todo fuese fácil, pero como en la vida solamente es fácil morir, la gente no intercambia ideas, es cerrada y orgullosa. Los adjetivos que obstruyen una fluida conversación y que no permiten inundar tu mente en conocimientos nuevos, que aunados a los tuyos te hacen cada vez más completo.
Esto quizá no es literatura digna de publicar y llorar, pero son sólo algunas de las ideas que he cargado conmigo estos meses, y que en algún lugar he de plasmar.