He dejado que esto me absorba y he dejado de sentir por dejar de escribir, mientras en este mundo tan lleno de sombras se termina la inocencia por querer vivir sin vivir. Hemos dejado que se nos escapen los segundos, gota a gota entre los dedos de estas ya cansadas manos, manos que están cansadas de soportar, de aguantar, de sostener y de empujar. Has dejado de tener momentos perfectamente bellos en su simplicidad por tener en su lugar el sucio dinero, que oculta tras cosas la verdad, la verdad de quien en realidad eres, de donde realmente vienes y hacia donde quieres dirigir tu vida y tu cuerpo. Han dejado mirarnos con aquellos ojos de sincera amistad, de cariño sin igual y de la más pura verdad, ahora las miradas se clavan prfundamente en nuestro pecho, intentando sofocar nuestro ser.
Hemos dejado de ser. Hemos dejado de vivir.
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