Diariamente tomamos decisiones, emitimos opiniones, evaluamos, pensamos y nos movemos dentro de un sistema rígido, una estructura sólida, una norma, algo que es considerado el común en la sociedad. A menudo nos encontramos luchando contra exigencias impuestas, y a pesar de eso seguimos por ese camino porque se supone, hay un futuro predeterminado tras esas acciones.
Pero a veces simplemente no podemos o nos negamos ante requerimientos de esa naturaleza imperativa, y para nuestro asombro, vemos como la sociedad parece estar poseída por algo más que no la hace ver lo que están haciendo.
Nos sentimos atados, truncados, trabados, porque somos personas de arte. Porque aunque nos regimos por patrones sociales tenemos la necesidad interna de untarnos de libertad, de transformar un pedazo de alma en una parte real en un mundo tan corrompido y superficial.
Hacer arte no tiene una técnica, unos pasos, NO TIENE UNA NORMA, y contrario a la frustración de muchos que hacen llamarse "artistas", no requiere de la aprobación de la humanidad, porque el arte primero debe ser disfrutado, degustado y contemplado por ti, bañado en una lluvia concentrada de tu esencia más pura como ser.
Es decir, tu arte no tiene que gustarle a los demás mientras seas feliz al construirlo.
Entonar la melodía de la felicidad con tu voz, capturar en fotografías lo que sólo tú ves, usar tu cuerpo como vocero de las emociones en un baile, transformar sentimientos en palabras, páginas y libros, son tan distintos y al final llegan al mismo puerto, donde el alma del ser humano logra ser representada, llega a ser tangible y se libera de los amarres de las imposiciones de lo "correcto".
Logramos desprendernos, convertirnos en todo aquello que nos hace feliz, que pocos entienden, y que es lógico que no lo entiendan, pues pocos conocen el color de la plenitud.
Mientras las ciencias siguen derrochando años intentando identificar el alma en el cuerpo, sigamos nosotros liberando nuestras almas y nuestra luz en cada expresión, por incomprendida que resulte, pues eso es sentir, y sentir es vivir.
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